Resiliencia. El concepto

Resiliencia. El concepto

El afrontamiento efectivo frente a las adversidades se logra mediante un proceso constante de fortalecimiento tanto individual como colectivo, la manera de interpretar las crisis y dar respuesta eficaz desarrolla la capacidad de las persona, sistema u organización de absorber choques e impactos profundos sin perder la facultad de impulsar su desarrollo y cumplir su misión, a esta capacidad se le denomina RESILIENCIA.

La Resiliencia es una Cosmovisión, implica una manera integral  de ver e interpretar el mundo a través del conjunto de creencias que nos permiten analizar y reconocer la realidad a partir de la propia existencia, el rescate de las fortalezas humanas y de su trascendencia en el desarrollo personal, familiar, comunitario, laboral, social, ecológico y cósmico.

La Resiliencia es una fortaleza psicológica, un alto nivel de conciencia que nos permite, además de superar las adversidades, aprender de ellas y generar los recursos necesarios para evitar que vuelvan a suceder y en caso de no ser posible evitarlas, mitigar su impacto con cambios de afrontamiento ante los acontecimientos. La Resiliencia se torna así en una cosmovisión de define el actuar humano de otra manera, con mayores fortalezas, proactivo, responsable y trascendente. Con un sentido de identidad más vigoroso, capaz y solidario, que lo vincula con los otros generando, a su vez, un sentido de pertenencia en diversas comunidades que nutren su identidad.

Entre los temas frecuentes de discusión en materia educativa sobresalen las posturas y propuestas de diversidad metodológica y de aplicaciones de los avances tecnológicos en las escuelas en todos los niveles educativos y su respectivo logro de eficacia en el marco de la “calidad”. Lo incongruente del caso es que socialmente evaluamos la calidad en función de la comodidad que los servicios y bienes nos brindan y los procesos educativos no pueden fundamentarse en un estado de satisfacción, en tanto que los aprendizajes se sustentan en situaciones de conflicto.

La búsqueda de soluciones y el descubrimiento de las relaciones entre los elementos implícitos son precisamente  los componentes que le dan significado y hacen posible al aprendizaje, haciendo evidente la necesidad de fundamentar los procesos educativos (de enseñanza-aprendizaje) en criterios más realistas, congruentes y trascendentes.

Vanistendael (1997) señala que resilienciaEs la capacidad de un individuo o de un sistema social de vivir bien y desarrollarse positivamente y de un modo socialmente aceptable, a pesar de condiciones de vida difíciles”, de esta manera sugiere que es tanto una capacidad como un proceso y distingue cinco dimensiones de la resiliencia:

  1. La existencia de redes sociales informales: la persona tiene amigos, participa de actividades con ellos y lo hace con agrado; tiene en general una buena relación con otras personas.
  2. El sentido de la vida y de su trascendencia: la persona muestra capacidad para descubrir un sentido y una coherencia en la vida.
  3. Autoestima positiva: la persona se valora a sí misma, confía en sus capacidades y muestra iniciativa para emprender acciones o relaciones con otras personas porque se siente valioso y merecedora de atención y cariño.
  4. Presencia de aptitudes y destrezas: es capaz de desarrollar sus competencias y confiar en ellas, genera ideas y proyectos.
  5. Sentido del humor: la persona es capaz de jugar, reír y gozar de las emociones positivas, es capaz de disfrutar de sus experiencias.

En el momento mismo del trauma y de la crisis, el resiliente ya piensa qué va a hacer cuando salga de ella. La presencia de una idea de futuro, de una expectativa de salida hace más soportable el dolor y se convierte en una parte fundamental del proceso de superación de la crisis.

El resiliente es capaz de formular una explicación, un relato de lo  que le sucedió. Poder articular el conjunto de situaciones, imágenes, sentimientos y representaciones asociadas al trauma y a la crisis en una secuencia con sentido permite dar coherencia a los acontecimientos y, de esta forma, sus efectos son más soportables y susceptibles de ser afrontados.

Los resilientes han tenido vínculos especiales con una o varias personas que les han permitido fortalecer su autoestima y su confianza en las posibilidades para superar las situaciones de crisis. La confianza no significa evitar esfuerzos, sino fortalecer la capacidad de realizarlos.

La resiliencia no debe considerarse como una capacidad estática, ya que puede variar a través del tiempo y las circunstancias. Es el resultado de un equilibrio entre factores de riesgo, factores protectores y la personalidad del ser humano. Esto último permite elaborar, en sentido positivo, factores o circunstancias de la vida que son desfavorables. Uno puede estar más que ser resiliente. Es necesario insistir en la naturaleza dinámica de la resiliencia, apunta a mejorar la calidad de vida de las personas a partir de sus propios significados, según ellos perciben y se enfrentan al mundo.

La resiliencia implica actitudes y acciones dirigidas a la protección, la recuperación y control conductual. No debe considerarse como una capacidad estática, ya que puede variar a través del tiempo y las circunstancias. Es el resultado de un equilibrio entre factores de riesgo, factores protectores y la personalidad del ser humano. Esto último permite elaborar, en sentido positivo, factores o circunstancias de la vida que son desfavorables. Uno puede estar más que ser resiliente. Es necesario insistir en la naturaleza dinámica de la resiliencia.

Poner la mirada en estas personas y en sus características permite recuperar el optimismo acerca de la posibilidad de superar determinismos sociales, biológicos y culturales. Es necesario educar para que nuestros niños y jóvenes sean capaces de elaborar una explicación de lo que les sucede, para que sean capaces de tener un proyecto de vida (conocerse a sí mismos, en sus fortalezas y debilidades, tanto culturales como personales) y deben sentir que se tiene confianza en ellos y en su capacidad de enfrentar los desafíos que se le presenten. Basta ya de asumir cultural y personalmente la indefensión como inevitable.

La resiliencia se va construyendo en interacción con el medio, y por esto, existen diferentes grados, según la contención y sostén que la persona perciba. Es imperioso, vital y urgente, fomentar la resiliencia en las personas, especialmente en los niños expuestos a numerosas situaciones de riesgo social, si queremos para ellos un futuro como personas que puedan reconocerse sujetos de derecho, con capacidad de ser autónomas, responsables participativas y solidarias. 

Incidir positiva y efectivamente en la mejora de las condiciones de educabilidad y la generación de estrategias que permitan a los asistentes y a sus beneficiarios aprender en situaciones de riesgo con fuertes carencias materiales y afectivas la generación el desarrollo de respuestas resilientes como una estrategia de desarrollo personal integral e intervención psicosocial